sábado, 25 de mayo de 2013

Las ventajas de ser una buena persona


Este es un  título, que me llamó bastante la atención, de un capítulo del libro “la Práctica de la Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman. Goleman nos cuenta en este capítulo que los mejores líderes se caracterizan por un estilo emocional positivo, sociable, expresivo, cordial y sonriente, y que muestran mayor estima, confianza y hasta educación que el resto. Algo que resulta adecuado en cualquier entorno de trabajo y hasta en el entorno militar en el que llevaron a cabo diferentes estudios que apoyaban y evidenciaban estas afirmaciones.

 ¿Y si llevamos esto al contexto de la búsqueda de empleo? ¿Qué ventajas tendrá una “buena persona”? :
  • Le será más fácil obtener el apoyo y el consenso de los demás, su simpatía y aprecio, algo que, teniendo en cuenta el papel de la red de contactos en esa situación de desempleo, es fundamental.
  • Gracias a su capacidad de empatizar, se percatará de la forma en que actúan y reaccionan los demás, lo que le permitirá adaptar su respuesta en diferentes situaciones de la búsqueda de empleo
  • Transmitirá el mensaje con alegría  y cordialidad, lo que de forma visible o invisible le hará capaz de hacer que los demás se sientan bien, algo muy beneficioso en situaciones como una entrevista o una presentación. No podemos pasar por alto que por muy sistemático que sea el método empleado por el entrevistador, siempre existirá un componente subjetivo.
  • Inspirará credibilidad, algo muy valioso en la búsqueda de empleo, porque al fin y al cabo ¿quién contrataría a alguien que no resultase fiable? 
  • Su mensaje será claro y convincente y sabrá cuándo apelar a las emociones aunque tenga que obviar argumentos lógicos en determinados momentos. Esto hará que la otra persona lo sienta disponible y su mensaje impactará mucho más.
                                         

Pero claro, ¿quién tiene la receta para ser una buena persona? Tal vez ya lo sean los que leen estas líneas ¿Es algo que pueda aprenderse o desarrollarse? ¿No es un objetivo muy ambiguo? Difícil tarea, lo que si podemos es dar pasos concretos intentando mejorar aspectos en nuestra forma de actuar e interactuar con los demás que sin dudas nos será beneficioso, tanto en nuestra vida personal como laboral y por supuesto en el contexto que nos ocupa. 
Por ejemplo, podemos sonreír más, escuchar más, dar respuestas a los demás, agradecer siempre, no exigir perfección,  perdonar más, tratar de comprender a las personas con las que interactuamos, reconocer y hacerles ver sus fortalezas y comprender sus debilidades, mostrar apoyo en sus fracasos y en sus éxitos (esto último parece ser aún más difícil).

No hay recetas mágicas. El primer paso es ser consciente de la importancia de estas habilidades y después ponerlas en juego en todos los ámbitos de nuestra vida. Aunque en gran parte  tengan un componente innato, el entrenamiento constante consigue siempre grandes resultados.

Me estoy dando cuenta que mi perro Truman es un ejemplo de “buena persona”: me mira, me escucha, me perdona, se percata de mi estado de ánimo, y siempre está disponible para sacarme a pasear.

 No olvidemos que en esta ruta de la búsqueda de empleo las habilidades emocionales tienen también un gran peso y que la ausencia de estas habilidades constituye la raíz de muchos de los obstáculos que a veces encontramos.

Este post lo publiqué anteriormente en la Ruta del Empleo

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